Texto de carlos Fernández. La Voz de Galicia
17-03-2002.
"He visto a
Franco pescar, andar, saltar de peña en peña, levantar a pulso un
salmón de nueve kilos". Así lo decía, asombrado, a mediados de los
años 60, Carlos Mendo, periodista de la Agencia EFE, despues de
acompañar al caudillo en una de sus jornadas de pesca.
Como contraste a esta
encomiástica versión, han surgido, despues de la muerte del dictador,
diversos testimonios de subalternos que le acompañaron en aquellas
aventuras fluviales. Son, mayormente, guardas del Servicio Nacional de
Pesca del Ministerio de Agricultura, como Andrés López, José Manso,
Jesús Rey y José Riveiro. Para Andrés López Franco era un pescador
normal, un buen aficionado, lejos de aquel terror de los salmones con que
lo etiquetaban los aduladores. Nunca consiguió un record de capturas,
pues la toma de salmones estaba limitada por la ley y solo se podían
capturar un máximo de tres piezas. Lo que pasaba es que luego la prensa y
los admiradores atribuian al Caudillo las tomas de los demás. Respecto a
ello puede citarse que La Voz informaba, el 23-03-1970, que Franco había
pescado el día anterior, en los cotos de Gimonde y Louro, en el Ulla, un
total de nueve salmones. Y al día siguiente 5 más. Le acompañaba su
amigo personal Max Borrell.
https://www.google.es/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&cd=&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwib48iH9oTZAhULVxQKHVCLAIMQjRwIBw&url=http%3A%2F%2Fwww.galeon.com%2Fsloren%2Fcaciques%2Ffranco.htm&psig=AOvVaw32vLAdeH9e7rnOPUmb50UZ&ust=1517581567146187 Lo que más le
gustaba al militar ferrolano, apuntaba Andrés López, era dominar el pez
cuando estaba bien enganchado en el anzuelo. Franco solía pescar en
Galicia en el Eo, el Eume, el Mandeo y el Ulla. Cuando selecionaba el
coto, solo entreban allí él y sus invitados y desde dos semanas antes,
para preservarle la pesca, se prohibía rigurosamente actuar en el lugar.
El artículo 17 de la ley de
Pesca disponía que no se podía pescar en las presas de los ríos a menos
de 50 metros del muro de contención, que es la zona donde se concentra
masivamente los salmones a la espera de la crecidas que les permita
remontar el río hacia el punto de desove. Pero en el artículo se
añadía: "excepto que se tenga autorización de la Dirección
General de Montes, Caza y pesca Fluvial". y Franco, obviamente, la
tenía.
Al revés de López, para Jesús Rey
el Caudillo era un gran pescador, dominando la especialidad de
"mosca". Respecto a las moscas, un día, su dentista, el doctor
Yveas, le regaló una mosca americana. Franco, muy patriota, le
respondió: "Estas moscas hablan inglés y no las entienden las
truchas españolas".
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